¡Vivan los bicicarriles exclusivos!

Bicicarril exclusivo en la Carrera 50 en Bogotá (Foto: Guillermo Camacho-Cabrera)Cada vez que transito por la Carrera 50 en Bogotá a bordo de un taxi, es común escuchar del taxista una serie de improperios, insultos y muestras de insatisfacción en contra del Alcalde de Bogotá Gustavo Petro (lo mencionan con nombre propio), por el bicicarril segregado que construyó la Alcaldía Mayor a lo largo de dicha vía arteria entre las calles 13 y 63 sobre la calzada en sentido norte-sur.

Para quienes no conocen Bogotá, las carreras atraviesan la ciudad de sur a norte y viceversa conectando la ciudad por sus intersecciones y facilitando el transporte de los ciudadanos. La Carrera 50 conecta el sur de la ciudad desde la Autopista Sur hasta el norte en la Calles 63 y viceversa. El tramo con bicicarril es de aproximadamente 3,75 Km de longitud y conecta las calles 13 y 63 en ida y vuelta.

Antes del bicicarril, esta era una vía de tráfico rápido para los vehículos a motor y una alternativa para quienes quisieran hacer frente a los trancones y atascos de vías paralelas como la Carrera 30 y la Carrera 68. Ahora es común ver el atasco de los automóviles, de los taxis y de las busetas de servicio público. Sus desplazamientos han doblado o triplicado el tiempo de recorrido por el tramo.

El bicicarril tiene poca ocupación. Es común ver el trancón o el atasco por un lado, y por el otro, el carril dedicado a las bicicletas vacío. Sin embargo, un ciclista se transporta más rápido de un lado del tramo al otro que un taxi.

Uno de los aspectos que más me llamó la atención del Plan de Desarrollo 2012-2016 del alcalde Petro y de su discurso de posesión  fue la prioridad que da a los peatones, a las bicicletas y al transporte masivo en el sistema de movilidad:

“Movilidad humana dará prioridad en el siguiente orden: a las y los peatones, las y los ciclistas, al transporte masivo sobre el vehículo particular y a la introducción de la energía eléctrica en el transporte masivo, con el fin de reducir emisiones y de esta manera contribuir a mitigar el cambio climático y a disminuir las causas de las enfermedades cardiorrespiratorias que afectan especialmente a las niñas, los niños y adultos mayores. Esta prioridad además ayudará a disminuir los niveles de accidentalidad”. (Plan de Desarrollo Bogotá Humana, Art. 28 Programa de Movilidad Humana)

El Plan de Desarrollo del alcalde previó la infraestructura necesaria para ello:

“El cambio del modelo de transporte tiene en cuenta la peatonalización de algunas zonas de la ciudad; la delimitación continua de una red de ciclorrutas en las vías para posibilitar la llegada a múltiples destinos como: universidades, colegios, campos deportivos, espacios culturales, entre otros. Esto permitirá incrementar el uso de la bicicleta en la ciudad. Así mismo, identificará puntos de integración donde se requiere interconexión entre los diferentes modos y medios de transporte para asegurar nodos de conexión al interior del sistema urbano”. (Ídem).

La semana pasada confirmé la necesidad del bicicarril cuando vi a un ciclista en un triciclo repartidor, desplazándose por la Carrera 50 con su casco reglamentario y transitando pesada pero tranquilamente por el bicicarril mientras al lado el atasco vehicular era mayúsculo. Este ciclista a toda vista transitaba seguro. La ciudad a través de su infraestructura protegió su vida. Para ir más allá, no la puso en riesgo.

Por ello digo hoy: ¡Vivan los bicicarriles exclusivos!

Bogotá entró en una onda de promover una cultura de protección y cuidado de la vida. La vida de ese ciclista y de todos vale los trancones, los atascos y los insultos que la gente pueda proferir en contra de esta infraestructura protectora. Y del alcalde que la promueve en la ciudad.

Hoy es más frecuente ver más ciclistas por este bicicarril. Niños y mujeres lo usan, recuperando un espacio que con los automóviles nunca fue suyo.

Sería interesante que el proyecto de bicicletas públicas de Bogotá se interesara por este tramo, que hubiera un censo de bicicletas en el área de influencia del bicicarril y encuestas origen-destino entre quienes transitan por la vía. Además una conexión con otros bicicarriles exclusivos por construir.

Guillermo Camacho-Cabrera.

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