¿Cambiaremos?

Foto: Pexels

La pandemia originada en el coronavirus Covid-19 cambió de forma abrupta en sus inicios, en el primer trimestre de 2020, la movilidad en el mundo. Dejó los carros en los garajes y a la gente en sus casas a causa de las cuarentenas obligadas que evitaron, en muchos casos, la propagación veloz del virus y el colapso de los sistemas de salud.

A la par que evidenció miles de inequidades sociales, la pandemia sirvió para que las ciudades y sus habitantes reflexionaran sobre la sostenibilidad en el mundo. El informe Planeta Vivo 2014 del Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF) ya había revelado, por ejemplo, que “la humanidad necesita 1,5 planetas para satisfacer su demanda de recursos”. Es decir, que las demandas del planeta son 50% mayores que lo que el planeta genera.

Las medidas tomadas por los gobiernos para mitigar la pandemia con los confinamientos de sus poblaciones permitieron los cambios. La calidad del aire mejoró, las congestiones vehiculares desaparecieron y la cotidiana expresión de movimiento sin fin con frenesí en las urbes se cambió por los cantos de las aves y por calles vacías.

Ya el mundo no volverá a ser como antes. La pandemia mostró que sí es posible tener un planeta diferente. Tal vez más natural y a la vez más humano. Donde la gente se compadece un poco más del otro. Donde hace conciencia de su papel en la sostenibilidad. Donde cambia sus viajes y las formas en que se mueve.

La pregunta hoy es: ¿cambiaremos? Pareciera, por noticias de prensa, que las ciudades quisieran retornar a su anterior frenesí. Que desbocados, los conductores de vehículos particulares quisieran ocupar nuevamente sus espacios. Que imparables los usuarios del transporte público quisieran agolparse nuevamente en estaciones y paradas. Que las chimeneas estuvieran esperando la hora cero para emitir.

Gobiernos de ciudades como Bogotá, Buenos Aires, Belo Horizonte, Cali, La Paz y Medellín, por mencionar algunos ejemplos en América del Sur, intentan por todos los medios regular y controlar la llamada “nueva normalidad”. Con ella buscan que el transporte sea sostenible en tiempos de pandemia y crear condiciones para que en la pospandemia se conserve el cuidado del planeta, de las personas y de la economía.

¿Cambiaremos? ¿Estamos los ciudadanos dispuestos a cambiar? ¿Uno a uno y en colectivo? ¿A cambiar las formas y modos en que nos movemos por las ciudades?

¿Están las empresas y los diferentes sectores económicos dispuestos a cambiar? ¿A modificar sus costumbres productivas? ¿A innovar por las ciudades? ¿A establecer horarios de trabajo diferenciales y modalidades como el teletrabajo, que alivian la carga en el transporte y la ocupación de las avenidas?

¿Están las políticas públicas dispuestas a actuar con una visión de largo plazo? ¿A promover una movilidad Cero Emisiones? ¿A favorecer las condiciones para una movilidad con Cero fallecimientos por el tránsito? ¿A crear nuevas infraestructuras viales donde quepamos todos?

La pandemia interpela a las sociedades.

Al menos hasta que haya una vacuna y todos la tengamos en nuestros cuerpos. Esa es la ventana de tiempo para actuar.

Un comentario en “¿Cambiaremos?

cologuille

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